Pero OjO, la Mourvèdre a menudo presenta notas de caza, en los vinos concentrados de Cabernet y Nebbiolo se hallan dejes de carne y cuero. Legendario es el tono de almizcle que puede desarrollarse en algunos vinos tintos muy madurados. Por tanto no siempre tal aroma animal nos alerta de un defecto, ya que lo cierto es que tales tonalidades son características del perfil aromático de determinadas variedades de uva.
“Pis de Gato”, el más clásico, que con frecuencia se detecta en el Sauvignon Blanc, y que surge de manera absolutamente natural. Pero fijaros, si un vino que huele a pis de gato lo diluimos en agua, el aroma súbitamente se convierte en una agradable nota de grosella negra, estamos rebajando la concentración de la molécula que provoca dicho aroma. También tenemos el “Piel de Zorro” característico en cepas híbridas resistentes a los hongos, se ha logrado eliminar ampliamente por medio de cruces con cepas nobles europeas.
Resumiendo, el aroma animal puede darnos indicios de cierto defecto o por el contrario ser una característica más, dentro de los amplios matices del vino. Y por encima de todo esto está el gusto de cada uno, hay personas a las que les atraen estos matices (sea un defecto o una característica más) y a otras que no.
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